Hay olores que nos llevan directamente a un recuerdo.
La canela. El pino. Una taza caliente entre las manos cuando fuera empieza a hacer frío.
Al preparar nuestras manzanas de Navidad, nos apetecía que el momento de hacerlas tuviera también ese ambiente. No solo por lo que íbamos a crear, sino por cómo queríamos sentirnos mientras lo hacíamos.
Primero, preparar la mesa
Nos gusta imaginar una mesa despejada y dos sillas juntas. Las telas Liberty extendidas para poder elegir sin prisa. Las cuatro manzanas todavía blancas, esperando su primer estampado.
La música suena de fondo. Los móviles pueden quedarse en otra habitación. No hay nada urgente que terminar.

Una vela que huele a bosque
Para acompañar ese rato elegimos una vela artesanal de soja de 150 gramos, con aroma a pino y cedro.
Nos gusta porque tiene algo de paseo entre árboles y de casa preparada para Navidad. Un aroma que acompaña sin necesitar ser el protagonista.
La idea es sencilla: que la habitación, poco a poco, empiece a sentirse distinta.

Y una infusión que sabe a Navidad
Faltaba algo. Algo que pudiéramos sostener entre las manos y disfrutar mientras escogíamos telas o esperábamos a que secara una pieza.
Por eso elegimos una infusión de manzana y canela.
La manzana está en la actividad y también en la taza. La canela pone ese toque cálido tan de diciembre. Y el pino y el cedro de la vela completan la atmósfera.
Nos hacía ilusión que todo tuviera relación, como cuando una canción, un olor o un sabor te recuerdan a la misma tarde.
El verdadero plan es estar juntas
Después vienen las telas, las manos, las primeras pruebas y las conversaciones que surgen casi sin darte cuenta.
Tal vez una manzana quede más redonda que otra. Tal vez un estampado cambie a mitad de camino. No importa.
En nuestros talleres aprendimos algo que todavía nos acompaña: cuando las manos están ocupadas creando, muchas veces la cabeza descansa.

Y eso es lo que queríamos recuperar con esta historia. Una tarde sin prisas. Con música, aromas, una taza caliente y alguien con quien compartirla.
Las manzanas quedarán para decorar. El momento, ojalá, para recordar.
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